4. En la escuela de Loyola
Los cimientos de una vocación sacerdotal marcada por la Eucaristía

La llamada a la Compañía de Jesús
Tras varios años de fecundo ministerio en Santa María de Sando, Manuel García Nieto sintió con fuerza la llamada a ingresar en la Compañía de Jesús. Aquella inquietud no surgió de improviso: desde la infancia había sentido admiración por los jesuitas y su formación en el Seminario había estado profundamente marcada por la espiritualidad ignaciana. Convencido de que Dios le llamaba a una entrega más plena, ingresó en el Noviciado de Carrión de los Condes en julio de 1926.
Un novicio ejemplar
Aunque ya era sacerdote y contaba con experiencia pastoral, abrazó la vida de novicio con admirable sencillez. Se adaptó con naturalidad a la convivencia con compañeros mucho más jóvenes y aceptó los trabajos más humildes sin la menor resistencia. Quienes compartieron aquellos años con él recuerdan su espíritu de servicio, su amabilidad y una austeridad que llamaba la atención incluso dentro del Noviciado.
Su vida interior se centraba cada vez más en Cristo. Los Ejercicios Espirituales, la meditación de la Pasión del Señor y una profunda devoción al Sagrado Corazón alimentaban una oración intensa y prolongada. A ello unía prácticas de penitencia y mortificación que reflejaban su deseo de identificarse plenamente con Cristo crucificado.
Formación para una misión mayor
Durante el Noviciado realizó diversas pruebas propias de la formación jesuítica, sirviendo en hospitales, ayudando en trabajos domésticos y participando en algunas actividades apostólicas. Allí afianzó también un fuerte deseo misionero y una profunda identificación con el ideal de san Ignacio.
El 31 de julio de 1928, fiesta de san Ignacio de Loyola, emitió sus primeros votos religiosos y se convirtió oficialmente en jesuita. Poco después fue destinado a Oña para completar su formación. Quienes le conocieron en aquella etapa destacaron su humildad, su espíritu de oración y la firme convicción de que toda su vida debía estar orientada a la búsqueda de la santidad y al servicio de Dios.